Recurso gráfico: elmundo.es

El 8 de marzo se celebra el día internacional de las mujeres y sus derechos. El día de todos los logros que se han conseguido en estos más de 100 años de lucha feminista, pero también de todos los retos de futuro que se plantean. Porque son muchas las metas a alcanzar y las actitudes que desterrar por parte de la sociedad.

Un día, infinitas luchas

En este 2017 celebramos, un año más, el día de la mujer. Un día en el que reivindicamos el papel fundamental que desempeñan las mujeres en nuestra sociedad en todos y cada uno de sus aspectos: sociales, laborales, empresariales, de representación, individuales… Sin embargo, que tengamos que seguir celebrando este día demuestra las carencias que todavía existen y por las que todas y todos nos tenemos que comprometer a luchar.

Hemos tenido un comienzo de año negro en cuanto a violencia machista se refiere. Más de 20 mujeres han sido asesinadas a manos de sus parejas o ex parejas, uno de los primeros trimestres más tristes que se recuerdan desde que se recaban datos. Se trata de una situación del todo alarmante que nos convoca a la acción a todas aquellas personas que defendemos y creemos en los derechos humanos para acabar con la terrible lacra del machismo, una lacra que nos pesa y nos castiga día a día.

Pero no todo es violencia física. La violencia estructural que se sufre por ser mujer en nuestra sociedad supone una limitación al desarrollo personal y social: la desigualdad salarial supera los dos meses de trabajo, todavía se sufre discriminación en las contrataciones por ser mujer, el trabajo doméstico no se reconoce, existe un techo de cristal que impide a las mujeres alcanzar puestos de responsabilidad, la conciliación resulta una utopía, la libertad sexual y reproductiva cada día se ve más comprometida, faltan protocolos contra el acoso y la violencia sexuales… un sinfín de limitantes que impiden a las mujeres ser y sentir.

Mujeres doblemente discriminadas

Además, existe una realidad desconocida en la que el hecho de ser mujer sólo supone una parte limitante de todas las que sufren. Mujeres lesbianas, mujeres transexuales, mujeres bisexuales, mujeres migrantes o mujeres discapacitadas son un ejemplo de cómo la doble discriminación existe en nuestra sociedad y afecta de manera transversal a diversos grupos de mujeres, haciéndolos todavía más vulnerables si cabe. Tenemos que tomar conciencia de que existen, entender las causas de sus discriminaciones y abordarlas para prevenirlas y eliminarlas para no dejar fuera de los logros feministas a ninguna mujer.

En este sentido Colega Madrid lleva 15 años trabajando con estos colectivos doblemente (en algunos casos triplemente) discriminados para evitar que los prejuicios y lacras del machismo impidan el empoderamiento de las mujeres y así consigamos garantizar unos espacios de libertad, de expresión y de vida dignos y seguros. Los derechos humanos no se pueden trocear y hay que entenderlos de manera global y plena.

Así, desde nuestra organización nos unimos a los paros de mujeres convocados de manera global a las doce del mediodía de hoy como muestra de protesta contra las violencias machistas y como reivindicación de todos los logros que nos quedan por alcanzar. Las mujeres voluntarias y trabajadoras de nuestra entidad en los centros de Madrid y Getafe se unirán a los paros y manifestaciones reclamando lo que todas: dignidad, libertad y justicia. Porque la mujer luchando, también está trabajando, construyendo, aportando y educando.

Otro año más reivindicamos a las mujeres, su lucha y su papel fundamental para la construcción de una sociedad libre, plural y diversa donde se garantice que todos podamos ser y sentir sin miedo a nada ni nadie.

¿Nos ayudas a difundir nuestro trabajo?
NoticiasColega reivindica el 8 de marzo, día de la mujer