Kifkif exige el acceso universal a la salud de las mujeres migrantes como un derecho básico

Kifkif exige el acceso universal a la salud de las mujeres migrantes como un derecho básico

Kifkif, la asociación de Migrantes y Refugiados Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales de la Comunidad de Madrid, se suma este lunes 28 de mayo a la celebración del Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres para denunciar el escaso conocimiento que sigue existiendo sobre la salud sexual y reproductiva de las mujeres y niñas y de sus necesidades actuales en toda su diversidad, especialmente en el caso de las mujeres migrantas, refugiadas y racializadas. Consideramos que la salud es un derecho de todas nosotras. Por ello, Kifkif levanta la voz para reclamar al Estado español que tome medidas inmediatas para reformar las leyes y prácticas que impiden o dificultan a las mujeres migrantes el acceso a los servicios de salud.

Hace 31 años, el 28 de mayo de 1987, un grupo de mujeres activistas declaró este día como Día Mundial de Acción por la Salud de las Mujeres para reafirmar el derecho a la salud como un derecho humano de las mujeres al que deben acceder sin restricciones o exclusiones de ningún tipo, y a través de todo su ciclo de vida. En aquel momento, las mujeres reclamaban incrementar un acceso universal a la salud, asegurar el acceso a métodos anticonceptivos seguros, reevaluar la progresiva medicalización de sus cuerpos de las mujeres y el abandono de los programas de control de natalidad llevados a cabo sin contar con su participación.

Durante estas décadas algunos de estos problemas se han ido solucionando, otros se han quedado igual y han surgido nuevos. Lo que sí ha persistido es el desconocimiento que existe en torno a la salud de las mujeres y las dificultades que siguen teniendo muchas de ellas, sobre todo en el caso de las mujeres migrantas, refugiadas y racializadas para acceder plenamente a este derecho.

Por ello, desde Kifkif exigimos la derogación de la reforma sanitaria de 2012 del Gobierno que excluyó a las inmigrantes ‘sin papeles’ de la cobertura sanitaria pública. La mortalidad de este colectivo en España se ha incrementado un 15% de media desde su entrada en vigor, según un estudio de la Universidad Pompeu Fabra (UPF) y la Universidad de Barcelona (UB). Leyes injustas que nos alejan de la sociedad igualitaria y justa por la que luchamos todos y cada uno, ya que solo sirven para precarizar, criminalizar y deteriorar las condiciones de vida de este colectivo.

También denunciamos que la Medicina siga ignorando la diferente biología del cuerpo de las mujeres respecto al de los hombres y que tampoco tenga en cuenta su diferente realidad social, laboral y de vida que también afecta a su salud. La investigación y los ensayos clínicos de medicamentos siguen usando el cuerpo del hombre de manera predominante sin tener en cuenta los efectos secundarios que pueden producir sobre las mujeres a la hora de comercializar estos productos.

Desde Kifkif alzamos la voz contra la excesiva medicalización a la que son sometidas las mujeres, convirtiendo las etapas naturales de su vida, como la lactancia o el parto, en enfermedades. Una muestra de ello es que en España la programación de los partos conduce a que uno de cada cuatro niños nazca por cesárea, un porcentaje que está 10 puntos por encima de la tasa máxima recomendada por la OMS.

Lamentamos que en los Objetivos de Desarrollo del Milenio se perdiera una oportunidad única al omitirse toda referencia a la salud sexual y los derechos reproductivos, centrándose únicamente en la salud materna. Reivindicamos la salud reproductiva y sexual de todas las mujeres y niñas como un derecho universal no solo de las que deciden ser madres. Por ello, es necesario implantar una perspectiva de género en este terreno abordándolo desde el enfoque de la diversidad teniendo en cuenta que hay mujeres, niñas y ancianas, que pueden ser o no madres, vivir solteras o con pareja del mismo o diferente sexo, que pueden ser mujeres vih o tener alguna discapacidad. Todas, seamos como seamos, merecemos un acceso pleno a la salud en igualdad de condiciones.

Por último, no podemos dejar de denunciar las elevadas cifras de violencia machista en nuestro país, una lacra que impacta negativamente en la salud física y psíquica de las mujeres. Por ello, exigimos a los poderes públicos poner todos los medios disponibles y necesarios para acabar con las intolerables agresiones y asesinatos machistas en nuestras calles.