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Desde Kifkif, Asociación de Migrantes y Refugiados LGTBI, reivindicamos el Día Internacional contra la LGTBIFobia, que se celebra el próximo domingo 17 de mayo, para recordar la necesidad de implantar medidas con una perspectiva interseccional desde la política que acaben con la múltiple discriminación que sufrimos las personas migrantes y refugiadas LGTBI, por nuestra procedencia, orientación sexual o identidad de género, en un momento en el que se cumplen 30 años desde que la OMS eliminara la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales.

La actual crisis sanitaria y social que estamos viviendo por la pandemia de la Covid19 ha puesto de manifiesto cómo siguen teniendo lugar e incrementando los episodios de violencia racista, machista y LGTBIfóbica. El último informe de ILGA Europa recuerda que el continente ha visto incrementado el número de personas que se han visto obligadas a abandonar sus países de origen. En España, se ha conocido hoy que las denuncias por delitos de odio hacia el colectivo LGTBI aumentaron un 58 % en Barcelona en 2019.

El último hecho que ha trascendido públicamente ha sido el de un agente municipal de Benidorm que atacó verbalmente a una mujer migrante trans. Asimismo, estos delitos de odio no son casos aislados y revelan una situación de vulneración de derechos estructural. Pese a que hemos avanzado mucho en la lucha contra la LGTBIfobia en los últimos años respecto a décadas anteriores, todavía queda mucho camino que recorrer. ILGA Europa recordaba a principios de año que el continente europeo ha visto incrementado el número de delitos de odio, provocando el desplazamiento forzoso de personas europeas a otros países más seguros del continente.

Este mes de mayo se cumplen dos años desde que vivimos en primera persona ataques fascistas en nuestra sede de Alcalá de Henares. Ya entonces avisamos del aumento de los delitos de odio y violencia hacia las personas migrantes LGTBI. Estos episodios causaron que muchas de nuestras personas usuarias dejaran de acudir al centro al sentirse desprotegidas.

Esto supone una llamada de atención para todas las fuerzas políticas que buscan una sociedad plural y diversa en la que todas las personas tengamos cabida, independientemente de nuestro origen, frente a los discursos de odio y LGTBIfóbicos que iza la ultraderecha y que tiene a las personas migrantes y refugiadas en su foco.

En el plano institucional, aún se siguen discriminando a personas por su origen y orientación sexual. Por ejemplo, siguen existiendo barreras sanitarias, y muestra de ello es que estos días se ha excluido a las personas que no poseen la tarjeta sanitaria de las mascarillas gratuitas que se reparten en las farmacias de la Comunidad de Madrid. Una medida de emergencia que no tiene en cuenta a las personas que todavía no han podido realizar la solicitud de asilo debido al Estado de Emergencia o que se encuentran en situación administrativa irregular y no pueden tener la documentación en regla, debido a que la expedición de documentos se encuentra paralizada desde el inicio del Estado de Alarma.

En estos tiempos es urgente incluir a las personas migrantes en situación irregular en las medidas extraordinarias que ha activado el Gobierno español, como el Ingreso Mínimo Vital. Recordamos que muchas personas solicitantes de asilo, refugiadas y migrantes LGTBI se han visto empujadas a situaciones de emergencia social y de especial vulnerabilidad. Desde Kifkif nos hemos organizado con rapidez, para responder a la emergencia sanitaria y social, y hemos creado un Banco de Alimentos, desde el cual hemos visto un crecimiento exponencial de personas usuarias que carecen de productos alimentarios y de higiene básicos.

Por otro lado, en el proceso de solicitud de protección internacional, cuando la persona realiza la entrevista para explicar su situación, se siguen enfrentando a preguntas sobre asuntos de máxima intimidad sexual, irrelevantes como referencias a los colores de la bandera LGTBI o que revelan un profundo desconocimiento sobre los países de los que proceden. Asimismo se han producido casos en los que se ha cuestionado la orientación sexual de personas que se han visto forzadas a abandonar su tierra natal por miedo a ser asesinadas.

En este sentido, hemos recibido casos, sobretodo de personas procedentes de la región MENA –Medio Oriente y Norte de África-, a las que se les ha puesto traductores LGTBIfóbicos que han perpetrado ataques de carácter LGTBIfóbico fuera de las oficinas al finalizar la interpetación o han manipulado sus testimonios, elemento esencial para la aceptación de una solicitud de asilo por razón de Orientación Sexual o Identidad de Género. Esto pone de manifiesto la necesidad de dar definitivamente con una Ley de Asilo con perspectiva LGTBI.

Nuestra compañera Khadija Afkir, coordinadora del área de intervención social de la entidad, explica que “muchas veces las personas solicitantes de protección internacional LGTBI se encuentran en recursos de acogida donde no se aborda de una manera adecuada la diversidad y como consecuencia reviven los episodios lgtbifóbicos por los que se vieron forzados a huir de sus países. Esto hace que algunas personas usuarias se vean obligadas a silenciar su orientación o expresión sexual y volver al armario por el miedo a vivir actos violentos. En el caso de las parejas LGTBI se complica todavía más porque no pueden ocultar su realidad”.

Las personas usuarias que recibimos a diario provienen de países donde la orientación sexual LGTBI está penada con cárcel, riesgo de muerte, o donde las autoridades e instituciones promueven el acoso, la persecución y las amenazas. En la actualidad hay más de 70 países que castigan a las personas LGTBI, donde se incluyen Irán –pena de muerte y latigazos-, Arabia Saudí –asesinato-, Rusia –acoso y persecución-, o Marruecos –donde la homosexualidad está fuertemente penada-, entre otros.

Respecto a Marruecos, en los últimos días hemos sido testigos de la oleada masiva de ‘outing’ –sacar del armario forzosamente a alguien-, donde miles de ciudadanos lgtbifóbicos (promovidos por la irresponsabilidad de una influencer) se han dedicado a desvelar la identidad de personas LGTBI. Todo ello en un contexto en el que muchas de estas personas se encontraban viviendo el confinamiento con familiares homófobos y que ha desencadenado en la expulsión de sus hogares y, en los casos más trágicos, en el suicidio.

Esto pone en evidencia que todavía queda mucho camino por recorrer cuando parecen lejanos los 30 años de la declaración de la OMS. Muestra de ello es que sólo ha pasado un año desde que la organización internacional cambiara el término transexual por el de “incongruencia de género”, para desligarlo del trastorno mental.  Aún con este pequeño avance, las personas trans siguen apareciendo en los manuales de salud mental como una realidad a abordar desde lo patológico, hecho que revela el camino que queda por recorrer hasta erradicar esta transfobia institucional.

Desde Kifkif trabajamos en todas las áreas para erradicar estas muestras de LGTBIfobia y para contribuir en la construcción y formación de una sociedad diversa. Nos dedicamos al acompañamiento y a dar atención a las personas migrantes y refugiadas LGTBI dentro y fuera de nuestras fronteras. En este 2020, son más de 800 las personas que hemos atendido debido a su voluntad de solicitar protección internacional como consecuencia de la persecución sufrida por ser LGTBI.

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Actualidad Kifkif reivindica medidas interseccionales para acabar con la LGTBIfobia que sufren migrantes LGTBI